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Gracia de la montaña blanca
Tras usar la Habilidad Elemental, el ATQ aumenta en un 24% durante 12 s. Mientras este efecto está activo, si el portador de esta arma tiene 0 pts. de Energía Elemental, su ATQ aumentará en un 24% adicional y su Daño CRIT aumentará en un 40%.
Personajes — Espada ligera
Historia
“Las leyes no deben ponerse a prueba, los edictos no deben cuestionarse y las normas no deben desobedecerse. Eso es lo que yo creía antes, lo que difundía y lo que predicaba. Hasta que la tierna luz de las estrellas me enjugó las lágrimas de los ojos. Hasta que esa luz se reveló ante mí en la montaña de los cánticos de roca blanca. En ese momento, por fin tuve la voluntad de contarles a ustedes cómo sería el mañana. Oh, hermanos y hermanas que se han sometido al maestro primigenio, dejen que les cuente la verdad de la que he sido testigo. Entre ustedes, algunos están destinados a vagar por la oscuridad de una noche sin luna y a tragarse sus amargas lágrimas en un inútil intento por recuperar a unos seres queridos que nunca volverán. Otros están destinados a caminar por desiertos dorados sin llegar a conocer nunca lo que es la sinceridad y la admiración. Otros se encogerán ante una oscuridad punzante en las sombras, a la espera de que la marea, tal y como fue prometido, se alce para interpretar el final de la serenata. Y también habrá quienes estén destinados a viajar sin rumbo en sueños, mientras aguardan un encuentro que aún está por llegar en una tierra estancada. Por mucho que supliquen, por mucho que sacrifiquen, nada podrá liberarlos de las cadenas que hay atadas a sus cuellos. En tal caso, ¿no desean fervientemente olvidar esa indescriptible agitación que sienten en el fondo del corazón? ¿Continuarán hundiéndose en una eternidad sin principio ni fin, y cometerán atrocidades en el nombre de unas promesas falsas? De ser así... Abandónenlo todo, desentiéndase y sumerjan sus alas en el fango. Dejen que el amor que arde en sus corazones se expanda como las llamas de un incendio. Anhelen, deseen, confíenles el mundo a aquellos que viven en él. Dejen que el esplendor de las naciones eclipse la luminosidad de los cielos. Canten, aclamen, concedan su autoridad a la humanidad. Dejen que las lanzas de la luz lunar atraviesen los delirios del creador. Extiendan la mano hacia ese impoluto amanecer de fulgor cerúleo en el que las naciones ya no necesiten implorar por su supervivencia. Alcen la cabeza y contemplen la estrella del alba de fulgor cerúleo para que yo pueda guiarlos hacia la nueva bóveda celeste. Llegará el momento en el que el gobernante que está en contra del amor se estremezca. Y cuando el velo se haga pedazos, la radiante luz de un nuevo día iluminará esta tierra”.