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Redención del pecado
Tras causar una Reacción Elemental, la Maestría Elemental del portador de esta arma aumenta en 64 pts. durante 12 s. Tras causar una reacción de Destello Estelar, el ATQ del portador aumenta en un 16% durante 12 s. Estos efectos se pueden activar incluso cuando el portador de esta arma está en tu equipo pero no en uso.
Personajes — Mandoble
Historia
“Si alguien cometiera un pecado que en el fondo de su corazón supiera que era imperdonable... ¿Acaso tendría aún el derecho de anhelar la clemencia y la redención de parte de otros?”. El silencioso guerrero solía preguntarse esto. Interrogándose a sí mismo sin pronunciar palabra alguna cada vez que blandía su espadón. El hombre bestia que aún no se había convertido en guerrero llegó a creer en el ideal que el sabio le había descrito: que la alegría podría llegar a todos los seres vivos. “Forjados en pureza y gloria, todos los seres se amarán entre sí sobre la tierra renovada bajo el amanecer. Abraza los ideales de Chirnareka, sigue a la Incendiaciudades, y lo que ha de advenir será la redención eterna”. Ni la destrucción ni las masacres lograrían que un guerrero mostrara misericordia, pues su llamado era noble: Una tierra prometida pura y perfecta en la que se establecería un nuevo orden. Incluso cuando la sangre fluía sin cesar y las canciones de alegría dejaban de sonar sobre la tierra... Él solo oía la voz del sabio, cuya voz era tan encantadora como lo había sido en un principio: “Bien hecho, guerrero. Con tu mano has cercenado la podredumbre. Jamás nos has decepcionado. Pero recuerda: mostrar clemencia al enemigo solo traerá un futuro más devastador”. ¿Cómo hablar de la herida en su rostro, que nunca llegó a sanar del todo? ¿Cómo explicar su silencio inquebrantable y su exilio autoimpuesto? ¿Cómo relatar su traición, cómo confesarlo ante todos? Su hoja apuntaba ahora hacia quien fuera su antiguo maestro. El valiente guerrero también conoció el temor: lo que no eran más que preguntas inocentes de los demás, cargadas de buena voluntad, lo dejaban sin saber cómo responder. Había abandonado su pasado y renunciado a matar, y seguía al guía para expiar los pecados de antaño. Pero las almas inocentes permanecían en su memoria, y así el guerrero maldito probó el sabor de la vida y la muerte, sobrevenidas sin razón ni sentido. A veces era la sombra del sabio, que aún en sueños, con su tono insidioso, se burlaba de su ignorancia y sus falsedades. A pesar de empuñar un nuevo espadón y pronunciar un juramento insondable, las brasas de la destrucción seguían quemándole el corazón. Decidió dejar que el tiempo disipara su confusión. Hasta entonces, la soledad sería el precio que había elegido pagar por sus pecados. Incluso cuando hubo que ofrecer sacrificios a cambio de transmitir un mensaje secreto, incluso cuando el guía tuvo que morir para vencer la certeza de la destrucción... El guerrero taciturno se mantuvo en la retaguardia para proteger a sus camaradas heridos, atrapado en una batalla constante con sus antiguos compatriotas. Incapaz de asestar un golpe letal, fue perdiendo terreno poco a poco, permitiendo que aquel sabio instigador escapara. Y el feérico lupino, embriagado por la destrucción, pronunció palabras cargadas de burla ante su antiguo compañero: “¡Ja! Pero si es el guerrero traidor. Aliarte con los humanos no solo ha hecho que tu espada pierda su filo, ¿sabes? También te han ablandado el corazón”. “Vamos, acepta tu final al igual que ese amigo tuyo tan retorcido. Ese domovói que se rehusó a arrodillarse ante Chirnareka”. Antes de poder terminar siquiera, el feérico lupino se dio cuenta de que su corazón había sido atravesado por un espadón. En los últimos instantes de su vida, solo alcanzó a escuchar el susurro ronco y vengativo del guerrero: “Me llamo Rafálovich. Una vez fui un colmillo más de los bandidos, la espada de la Incendiaciudades. He acumulado mal y catástrofe... La redención no es más que una esperanza desmesurada para mis pecados de engaños y violencia... Pero aun así, tengo el derecho de cobrarme esta deuda de sangre con sangre”.